14 de mayo de 2017

Reflexiones sobre la "píldora del ejercicio"


     El pasado 11 de mayo, bajo el título "¿Puede crearse una píldora que sustituya el ejercicio?", se publicó en el periódico El País una noticia de la cual ya se había hecho eco la prensa años atrás y de la que, también aquí en nuestras redes de Educación Física 3.0 habíamos hecho alguna referencia.

     Básicamente, la noticia viene a decir que desde hace años existen proyectos de investigación para desarrollar fármacos que reproducen en el cuerpo humano los beneficios de la actividad física sin tener que realizar el esfuerzo que esta implica.

     A primera vista todo parecen ser ventajas, unas puramente científico-médicas, otras puramente deportivas. Las primeras, las científico-médicas, son evidentes e interesantes y sobre las que habría que seguir trabajando: imaginad una persona con obesidad mórbida (no me vale con obesidad), con paraplejias, hemiplejias, con enfermedades óseas o musculares crónicas, con cualquiera que por un motivo u otro impida realizar cualquier tipo de actividad física.

     Con este fármaco conseguirían reproducir en su organismo los beneficios saludables que nos proporciona la actividad física a todos los que la practicamos con regularidad. Creo que nadie debería escandalizarse ni ponerse las manos en la cabeza. Ahora bien, las segundas "ventajas" son las que a mí, al menos, ya no me parecen tantas. Más bien lo contrario. ¿Por qué?

     Porque somos como somos y rápidamente, lo primero que vemos es el provecho que le podemos sacar aunque este no sea ni ético ni conveniente.

  ¿El primero? Sencillo: este medicamento ya había sido desarrollado en los 90 con la finalidad descrita anteriormente, pero la mejora de la resistencia no pasó desapercibida para algunos atletas de alto nivel, que lo utilizaron durante los JJOO de Pekín 2008.Ahora, esta molécula está en la lista de sustancias prohibidas.

    ¿Otro provecho? Pues en el que ya os imagino a muchos/as de vosotros/as, entrados los 20, 30, 40… años, con un incipiente (o ya desarrollado) sobrepeso, con síntomas claros derivados del sedentarismo (el propio sobrepeso, el agotamiento ante cualquier esfuerzo por mínimo que sea, nivel alto de azúcar, niveles altos de colesterol, falta de resistencia, etc.) y yendo a la farmacia a comprar estas pastillas para poder seguir estando tirados en el sofá viendo la tele o con el móvil en la mano, pero sin sudar una gota, no sea que os canséis.

     Y aquí quería llegar yo. Una pregunta: si tuvieseis ya a vuestra disposición este fármaco, sufrieseis alguno de los efectos derivados del sedentarismo y/o fueseis como muchos de vosotros y vosotras  reconocéis ahora, claramente sedentarios ¿os tomaríais la pastilla u os plantearíais empezar a poneros #EnMovimiento?

     Veremos cómo evoluciona esta investigación, pero debéis tener claro que una cosa es tener impedimento físico para poder realizar cualquier actividad física y otra bien distinta es ser sedentarios sin intención de moverse bajo ningún concepto. Lo que sí es seguro es que un fármaco de este tipo podrá ayudar a mejorar en determinados aspectos, pero seguro que también tendrá algún efecto negativo en otros aspectos.

     Seguro que ya hay deportistas de alto nivel que ya están pensando en las medallas que podrán ganar si, además de entrenar, se toman en pastilla estos "beneficios adicionales", pero tened en cuenta una cosa muy clara: cuando se dicen o se enumeran los muchos beneficios que aporta a nuestro organismo la práctica de actividad física, no solo están los parámetros fisiológicos enumerados ya reiteradas veces. Hay otros que ninguna pastilla os los podrá proporcionar nunca (y para muchos son nuestros principales objetivos a la hora de practicar cualquier tipo de actividad física):

  • ·         Estar al aire libre
  • ·         Contacto con la naturaleza
  • ·         Sentirse bien con uno mismo al hacer aquello que a uno le gusta
  • ·         Espíritu de sacrificio
  • ·         Trabajar la constancia y el esfuerzo
  • ·         Relacionarse con gente
  • ·         Etc.

     En resumen, ¿Qué pretendo transmitir con esta reflexión? Que no os quedéis esperando la ansiada pastilla (que quizás nunca llegue a comercializarse, … o si) y que, desde ya, os pongáis #EnMovimiento. Son tantos los beneficios físicos, sociales y psicológicos que se consiguen, que os deberían llevar a abandonar esos hábitos sedentarios que son muy fáciles de asentar pero muy difíciles de modificar.


¡Ponte #EnMovimiento!

3 comentaris:

Anónimo dijo...

No es necesaria una pastilla para obtener los beneficios de produce el ejercicio sin mover un dedo,ademas lo mejor del ejercicio fsico es que te ayuda a conocer personas y relacionarte. Hay que tener en cuenta los efectos secundarios que puede producir esos tipos de fármacos. Sin duda yo no cambiaría el ejercicio fisico hecho por mi.

Alejandro Martínez 3B

vera prado dijo...

Soy Vera Prado de 3A y yo pienso que es mejor hacer ejercicio, que sí, que no hacer nada y estar en buena forma física mola pero es mejor sentirse bien con uno mismo haciendo ejercicio físico que tomándote una pastilla sentado en el sofá.

vera prado dijo...

Soy Vera Prado de 3A y yo pienso que es mejor hacer ejercicio, que sí, que no hacer nada y estar en buena forma física mola pero es mejor sentirse bien con uno mismo haciendo ejercicio físico que tomándote una pastilla sentado en el sofá.

Publicar un comentario

SIEMPRE debes de identificarte al realizar un comentario (Nombre, Apellido y curso)